viernes, 24 de febrero de 2017

CUENTA ATRÁS PARA LAS CERO EXTINCIONES DE ESPECIES MARINAS AMENAZADAS



El número de especies amenazadas en el planeta se ha incrementado de forma alarmante en las últimas décadas y son necesarias medidas de urgencia para revertir esta situación, como por ejemplo la iniciativa global denominada “Alianza para la Cero Extinción (AZE)” en la cual se identifican las áreas donde sobreviven los últimos ejemplares de especies amenazadas y en peligro crítico de extinción.
En el medio marino se están dando los primeros pasos en esa dirección con la creación de una red de reservas marinas. Esta red supone uno de los pasos más importantes para la conservación de la biodiversidad marina a nivel mundial. Sin embargo, para llevarla a cabo es necesario incrementar el número de reservas en muchas zonas costeras y también en mar abierto. Y hay que tener en cuenta que la distribución de las especies con algún rango de protección varía mucho, incluso entre los diferentes grupos marinos por una serie de factores, como su capacidad de desplazamiento que no es la misma, una ballena puede llegar a recorrer miles de kilómetros mientras que un cangrejo territorial raramente se desplaza fuera de su zona, que son unos pocos metros.
La red de reservas marinas debe incluir áreas extensas para proteger especies con alta movilidad como los cetáceos o los tiburones y las rayas, estos últimos muy amenazados por la presión pesquera. En la actualidad existen más de 5.000 reservas marinas pero la inmensa mayoría son de dimensiones reducidas, mientras que el rango medio de desplazamiento de los tiburones y rayas amenazados es de más de 500.000 km2. En los últimos años se han creado reservas marinas de tamaño gigantesco que de forma conjunta engloban el 74% de la superficie protegida a nivel mundial, la última de ellas en el Océano Antártico. Se trata de un paso importante teniendo en cuenta las dificultades de crear este tipo de reservas en aguas internacionales o bien en aguas jurisdiccionales de varios países.




El siguiente paso es establecer estas reservas en aquellas zonas críticas donde se concentran la mayor parte de las especies amenazadas, y este proceso será tedioso porque es necesario tomar en consideración todos los sectores con intereses económicos y/o conservacionistas. En el caso de los tiburones y las rayas se hace necesaria la creación de reservas en la costa sur de Brasil y norte de Argentina, así como, las costas de Indonesia, Filipinas, Taiwan y China donde existen varias especies en serio riesgo de extinción y que han sido explotadas comercialmente desde hace tiempo y, por tanto, es necesario dejar zonas sin protección para que esta actividad pesquera se siga realizando por su importancia para la economía local de estas regiones.
En el caso de los tiburones y rayas parece que la red de Reservas Marinas Globales permitirá detener la extinción de estas especies amenazadas, pero no servirá para otros grupos como los corales y los peces que viven en ellos. Más acciones de conservación son necesarias para poder proteger toda la biodiversidad que presentan.
¿Alguna sugerencia?



 

miércoles, 4 de enero de 2017

MAREA VA, MAREA VIENE Y SEGUIMOS SIN SACAR PARTIDO DE ELLA



Energía, energía y energía… una de las prioridades más urgentes para los países industrializados, clave para su desarrollo y se volverá cada vez más acuciante su producción porque su consumo aumenta año tras año.

Muchos de estos países se sienten preocupados por su dependencia por el petróleo, gas o carbón, ya que puede convertirse en un problema de seguridad nacional estar sometido a fuentes energéticas que provienen de otros países. La Unión Europea ha tomado cartas en el asunto desde hace tiempo con la aprobación de una Directiva que fomenta el uso de fuentes renovables de energía en la cual se insta a los Estados miembros a producir como mínimo un 20% de la energía de fuentes renovables. En el caso de España este objetivo no es complicado debido a la energía producida por las centrales hidroeléctricas, campos solares y parques eólicos, aprovechando el gran potencial de nuestro país. Pero hay otras fuentes de energía que no han sido explotadas como ha ocurrido con las anteriores.



Por ejemplo, hemos vuelto la espalda al mar como fuente de energía, siendo un país con más de 10.000 kilómetros de costa. En otros países, como Francia, se lleva utilizando la energía procedente de las mareas desde los años 60, sin embargo, en España solo contamos con una pequeña planta de energía mareomotriz en Guipúzcoa. Y todo ello a pesar de que en la última década se han realizado importantes avances en el desarrollo de sistemas que aprovechan la energía de las mareas, entre los que destacan unas “vallas” que generan electricidad a un tercio del coste actual. Esta tecnología ha sido desarrollada recientemente por investigadores de una universidad inglesa y en la actualidad se encuentran realizando ensayos con un prototipo. La siguiente fase consiste en construir una estructura de 1 km de longitud en un estuario del canal de Bristol, al oeste de Inglaterra. El coste será de unos 200 millones de Euros y proporcionará electricidad a unas 30.000 casas, y según los desarrolladores no afectará a la vida marina. 

El precio de ese sistema puede parecer excesivo, pero los costes de mantenimiento son muy bajos por la tecnología y los materiales con los que ha sido construido. Además, la energía maremotriz presenta multitud de ventajas, que hacen que sea una opción a tener en cuenta para el futuro.

¿Qué fuente eléctrica tiene producción en días nublados, sin viento y durante períodos de sequía?

domingo, 2 de octubre de 2016

CAMBIO CLIMÁTICO ¿GLOBAL O PARTICULAR COMO EL PATIO DE MI CASA?



La mayoría de las referencias al cambio climático en el medio marino se basan en estudios realizados en áreas pobladas, donde el acceso es más asequible y económico, o a través de fotografías por satélites o recopilación de datos de series temporales extensas. Por ejemplo, se conoce que el Mar Mediterráneo se está calentando a un ritmo tres veces superior a los océanos del planeta, que el mar de hielo del Ártico ocupa un 40% de la superficie de los años setenta y que el nivel del mar ha aumentado 13 cm en el siglo XX.


Sin embargo, existen pocos trabajos que se hayan llevado a cabo sobre ecosistemas marinos en regiones costeras despobladas de nuestro planeta y es una lástima porque podrían utilizarse como “referencia” para determinar si la presencia humana y sus actividades asociadas (contaminación, pesca, etc.) son las únicas responsables de estas variaciones cuyos efectos denominamos en su conjunto CAMBIO CLIMÁTICO.
Hace unas semanas se publicó un estudio sobre arrecifes de coral procedentes de un gran número de localidades, varias de ellas en zonas consideradas vírgenes y nunca habitadas por el hombre. Los autores comprobaron que la degradación de los corales no se encuentra relacionada con la densidad de población, es decir, que los corales en zonas aisladas y alejadas también están afectados por el cambio climático. En otras palabras, la acción del hombre está afectando a todo el planeta con independencia de que existan asentamientos humanos o no. Las causas de la degradación de los corales no se limitan a factores locales, tales como la sedimentación, el grado de eutrofización o la sobrepesca. Por tanto, los efectos del cambio climático sobre las especies marinas son GLOBALES afectando a todas las regiones geográficas del planeta.

Hace unos días un político de nuestro país realizaba una intervención en la que mencionaba el cambio climático, y dejaba entrever que éste se manifestaba únicamente en el aumento del nivel del mar, obviando el aumento de la temperatura atmosférica y oceánica, el efecto invernadero, el retroceso de glaciares, etc. Esa intervención hubiera sido una buena oportunidad para desarrollar un argumento científico sobre el cambio climático ante una población que no está acostumbrada a que sean incluidos en sus discursos. Pero este hecho no debe extrañarnos en un país donde la Ciencia no es protagonista en la vida diaria de los ciudadanos, con un ínfimo porcentaje de noticias con contenidos relacionados con la ciencia y la tecnología.

 

miércoles, 24 de febrero de 2016

SI TODO TIENE UN PRECIO, ¿LA NATURALEZA TAMBIÉN?



En los últimos años se ha extendido el concepto de los “Servicios de los Ecosistemas” para dar a tener de una forma sencilla que la naturaleza es necesaria para nuestro bienestar y, en definitiva, para nuestra vida. Y para “cuantificar” la importancia de los ecosistemas se han desarrollado valoraciones basadas en precios monetarios. Incluso se ha llegado a cuantificar loque cuestan los ecosistemas de nuestro Planeta Tierra, para sorpresa de muchos y decepción de otros.
Existen muchas voces discordantes con esta tendencia en la que en muchas ocasiones los ecosistemas se limitan a un valor económico. El precio no es el único “valor” por el que se deben definir los ecosistemas y para poder cuantificar lo que nos ofrece la naturaleza, puesto que nuestra relación actual con ella dista mucho de la que teníamos cuando formábamos parte íntegra de ella. No hay más que fijarse en las interacciones de las poblaciones indígenas actuales con el medio que les rodea, con un modo de vida sostenible. 
 

Sin embargo, establecer un precio a los ecosistemas ha supuesto una herramienta en estudios ambientales que ha sido utilizada como argumento para llevar a cabo determinadas actuaciones y sus correspondientes medidas compensatorias. Este tipo de planteamientos son comunes en otros países y se han realizado multitud de trabajosque avalan el valor monetario de cada uno de los ecosistemas, como fondosrocosos, arrecifes de coral, praderas de plantas marinas, etc.
Existe mucha controversia sobre el término “Servicios de los ecosistemas”, optándose por utilizar variossinónimos que en general no han obtenido el resultado esperado. En el fondo el problema radica en que se trata de un modo de “comercializar” la naturaleza.
Pero… ¿Por qué tiene tantos adeptos esta forma de valorar los ecosistemas?
A nivel práctico, se ha considerado interesante esta forma de abordar el estudio de la naturaleza en zonas con un rápido crecimiento económico, que afecta directa e indirectamente a los ecosistemas mediante su pérdida y devaluación. En la cortoplacista visión económica que impera en la cultura actual establecer el valor económico de ecosistemas o procesos involucrados en la naturaleza, podría ser considerado en la toma de decisiones por parte de políticos y/o gestores.
Imagínense un puerto deportivo que va a ser construido sobre un fondo de gran biodiversidad, por ejemplo, un fondo rocoso recubierto de algas. Se ha evaluado con anterioridad que este fondo produce unos ingresos que rondan los 20.000 € al año, en términos de rendimiento pesquero, oxigenación del medio, etc.
Si este precio estuviera encima de la mesa de negociación, ¿Qué medidas compensatorias tomarían los promotores de la obra? ¿Cómo paliarían esta pérdida económica en ese ecosistema costero?